El aceite vertido por el desagüe llega hasta nuestros
ríos y mares y disminuye el intercambio de oxígeno

 

La grasa y aceite, así como sus diversas fracciones ofrecen multitud de aplicaciones en el sector industrial, pero quizás debido a la falta de concienciación o de empresas especializadas en su recolección y posterior tratamiento, estas potenciales materias primas, se incluyen entre los residuos, en vez de situarse entre los recursos.

Ello afecta negativamente a los desagües, alcantarillado y trasiegos hasta las depuradoras, así como a los cursos fluviales, fauna y flora relacionada y al rendimiento depurador.

Todo esto añadido a los ya mencionados problemas en el medio natural y estaciones depuradoras de aguas residuales, nos lleva a plantearnos la necesidad de su recuperación en el punto de origen y su posterior reciclado. Máxime teniendo en cuenta que además de los beneficios económicos y medio ambientales, estas actividades son capaces de crear empleo como es el caso de Rograsa S.C.L.